Es una práctica muy común, especialmente en invierno. Pero tiene pros y contras que es importante reconocer.
Perros y gatos
son un integrante más de los hogares chilenos, y eso no solo implica que
frecuenten o vivan al interior de la casa, sino que también adopten costumbres
humanas, como dormir en una cama. Y muchos
animales lo hacen en compañía de sus tutores.
Es una práctica
que se vuelve común en invierno y entre sus principales beneficios, ayuda a estrechar los lazos y fomentar
la sensación de seguridad. Pero también tiene riesgos asociados.
"Dormir con
la mascota puede ser un camino para la transmisión de enfermedades, alergias o
incluso no poder conciliar el sueño en su totalidad. También es importante
considerar aspectos propios de nuestro perro o gato, de su pelaje y de cuánta temperatura realmente necesitan para
descansar de manera cómoda", explica Axel Haleby, Médico Veterinario y Gerente General de Inaba Chile.
Otro riesgo muy
común, especialmente en perros, es que al identificar la cama de su tutor como
lugar de descanso propio, pueden tender
a orinarlo, como una forma de marcar su territorio.
"Si bien,
tomando las precauciones necesarias, cada
tutor establece el límite o implementa las medidas para que ambos puedan
descansar de la mejor forma posible, también existen otras formas de fortalecer
los lazos afectivos con nuestro perro o gato, jugando con ellos en el día,
paseando y premiándolos constantemente a modo de refuerzo positivo",
agrega Axel Haleby.
"Reducir la ansiedad de nuestras mascotas
durante el día sin duda es un gran aliciente para que puedan conciliar el
sueño de noche, y tener un descanso
óptimo, que es vital para la salud", explica el especialista de Inaba.
Dormir con nuestros perros y gatos es solo una forma de establecer vínculos de afectos más fuertes. Pero el llamado es a que dichos vínculos se puedan fortalecer en todos los momentos del día.