Investigadores de la Universidad Técnica de Delft, en los Países Bajos, presentaron un innovador sistema de navegación táctil para drones autónomos inspirado en las vellosidades faciales de los roedores.
El desarrollo, publicado en la revista académica Nature Communications, busca resolver los problemas de maniobrabilidad y orientación en vehículos aéreos no tripulados que deben desplazarse por espacios estrechos, oscuros o con visibilidad reducida debido a la presencia de humo o polvo.
El dispositivo utiliza sensores táctiles ultraligeros con forma de diminutas antenas frontales que permiten a los drones de menos de 100 gramos detectar obstáculos mediante contactos suaves en tiempo real. A diferencia de las plataformas tradicionales que requieren sensores ópticos complejos y pesados, esta alternativa bioinspirada ofrece un consumo energético mínimo y una alta capacidad de respuesta táctil activa, transformándose en la modalidad principal de escaneo del entorno para unidades de menor escala.
El funcionamiento del prototipo se basa en la flexión de las cerdas al entrar en contacto con una superficie física, lo que permite al algoritmo a bordo estimar la ubicación exacta y profundidad de los objetos para efectuar mapeos dinámicos. Durante la fase de pruebas, los ingenieros lograron filtrar las turbulencias de aire producidas por las propias hélices del dron, garantizando la precisión del sistema para aplicaciones de rescate o inspección en infraestructuras confinadas.