

Pablo Rueda, desarrollador inmobiliario y referente de los vecinos autoconvocados de Monte Hermoso, advirtió sobre el crítico deterioro de la franja costera tras los últimos eventos meteorológicos y planteó la necesidad de encarar obras de infraestructura definitivas.
En diálogo con el programa Basados de Minga, remarcó que las estructuras blandas —como las bolsas de arena— resultan insuficientes ante las sudestadas, por lo que instó a evaluar la construcción de obras duras como escolleras para frenar el impacto del oleaje, el cual ya destruyó la pasarela de madera y amenaza actualmente la ciclovía y el trazado vehicular.

El representante vecinal enfatizó que la pérdida del espacio público de la costanera afecta de manera directa al valor inmobiliario y al atractivo turístico del balneario, por lo que urge comenzar los trabajos entre octubre y noviembre antes del inicio de la temporada estival.
Ante las restricciones presupuestarias que atraviesan las arcas municipales, provinciales y nacionales, Rueda señaló que la comunidad local debe coordinar un esfuerzo extraordinario para financiar los proyectos necesarios antes de que el avance de la marea continúe generando daños irreparables.
Por último, haciendo una hipótesis, y ubicando el
costo de la obra en unos 300 millones de pesos por cuadra, el desarrollador
sugirió un esquema de financiamiento tripartito y colaborativo. La propuesta
contempla una articulación donde el Municipio, la Provincia y la Nación aporten
partes del presupuesto global, complementado por una contribución especial por
única vez: “En el caso de los 300 millones de pesos, quedarían 800 dólares por
frentista, lo cual no es un importe tan significativo teniendo en cuenta lo que
vale un departamento en esa ubicación”.
