

La compañía artística Magia a Bordo, dirigida por Marikena Saavedra, presentará el próximo sábado 8 de agosto a las 16:00 hs la obra infantil “Un Viaje Mágico” en el Centro Cultural La Panadería (Lamadrid 544, Bahía Blanca).
Se trata de un espectáculo pensado para toda la familia que combina teatro, canciones en vivo, baile y personajes inspirados en historias muy queridas por chicos y grandes, como Frozen, Encanto, Toy Story, Spider-Man y muchas sorpresas más.

En Bhinfo conversamos con Maru Saavedra, directora y creadora del proyecto para saber más de unos de los éxitos de las vacaciones de invierno en la ciudad:
Maru nos cuenta como nació el proyecto: "Magia a Bordo nació en octubre de 2018. Surgió de una idea muy personal: combinar dos cosas que amo profundamente. En ese momento yo estaba estudiando teatro musical y, al mismo tiempo, siempre tuve un gran amor por el universo Disney. Sentí la necesidad de unir esos dos mundos y crear espectáculos donde el teatro, la música y la magia de los personajes pudieran convivir. Así empezó Magia a Bordo, primero como un sueño y con el tiempo se fue transformando en una compañía artística dedicada a crear experiencias para las infancias y las familias".

Le preguntamos a la directora que impacto buscan generar en los chicos que asisten a la obra: "Lo que más buscamos es que los chicos se lleven una experiencia feliz y significativa. Queremos que se emocionen, canten, se rían y se sientan parte de la historia. A través de cada personaje intentamos transmitir valores como la amistad, la valentía, el amor por la familia, el respeto y el trabajo en equipo.
Además de las obras de teatro, también trabajamos en cumpleaños infantiles y eventos, y algo que nos emociona muchísimo es cuando las familias nos agradecen por la emoción de sus hijos. Los chicos realmente creen que somos esos personajes y viven el encuentro con una ilusión enorme. Poder llevar esa magia, esa fantasía y ver sus caritas de felicidad es, sin dudas, una de las mayores recompensas que nos da Magia a Bordo. Para nosotros, la mayor satisfacción es que un niño se vaya sonriendo, cantando una canción o creyendo un poquito más en la magia".

Para finalizar, Maru nos cuenta la exigencia del rango de edades con los que trabajan: "Trabajar con chicos es muy exigente porque son un público extremadamente sincero. Si algo les gusta, se entusiasman enseguida; y si algo no les llama la atención, también se nota de inmediato. Por eso cada detalle importa: la energía, la actuación, las canciones, el vestuario y la interacción constante.
Nosotros trabajamos principalmente con niños desde los 2 o 3 años hasta los 10 u 11, y cada edad tiene intereses distintos. Los más pequeños se conectan mucho con la fantasía y el personaje, mientras que los más grandes observan más la historia, el humor y las canciones. El desafío es lograr que todos se sientan incluidos y disfruten del espectáculo al mismo tiempo. Justamente esa exigencia hace que preparemos cada función con muchísimo compromiso, porque sabemos que para muchos chicos ese encuentro con sus personajes favoritos puede convertirse en un recuerdo muy especial.
