El presidente Javier Milei confirmó este miércoles que puso la Casa Rosada a disposición del plantel de la Selección Argentina para un eventual festejo una vez concluido el Mundial 2026.
Al mismo tiempo, el mandatario aclaró de manera tajante que él no formará parte de ninguna de las celebraciones en la sede gubernamental, con el propósito explícito de evitar cualquier tipo de "interferencia política" o utilización partidaria del logro deportivo.
El anuncio se dio el día posterior a la sufrida victoria del conjunto albiceleste ante Egipto por los octavos de final. En declaraciones radiales, el jefe de Estado buscó desligar el rol de la política del mérito de la delegación nacional: “Yo no tengo nada que hacer en esa foto.
Los que ganan los partidos en la cancha son ellos. El mérito es de ellos, el logro es de ellos y la fiesta es de ellos y los argentinos”*, enfatizó con firmeza.
El plan delineado por el Ejecutivo contempla un "vaciamiento" preventivo del edificio para la jornada en que los futbolistas decidan asistir en caso de aceptar la invitación. Para asegurar la neutralidad del evento, el Presidente detalló que permanecerá en la Quinta de Olivos e incluso adelantó que le pedirá a su hermana, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, que tampoco concurra a trabajar. La propuesta busca dejar atrás el antecedente inmediato de 2022, año en el que los campeones del mundo en Qatar rechazaron visitar la Casa de Gobierno para evitar quedar vinculados a la gestión de Alberto Fernández.