

La caspa en perros es más habitual de lo que parece y, en muchos casos, tiene solución con pequeños ajustes en la rutina diaria. Otras veces, puede ser una señal de que algo más está pasando y conviene consultar con el veterinario.
En este artículo te explicamos cómo identificarla, por qué
aparece y qué puedes hacer desde casa para ayudar a mejorar la piel y el
pelaje de tu compañero.
Sí, los perros pueden tener caspa. Al igual que en las personas, se produce cuando la piel se descama en
exceso y aparecen pequeñas partículas blancas o grisáceas entre el pelo.
La señal más
clara son los puntitos blancos sobre el lomo, el cuello o los flancos.
Otros signos frecuentes:
Piel con aspecto
seco o apagado.
Pelo menos
brillante.
Rascado más
frecuente de lo habitual.
Sensación áspera
al pasar la mano.
La caspa en
perros suele estar relacionada con
pequeños desequilibrios en la rutina diaria. Estas son las causas más
habituales:
Clima seco o cambios de estación: la calefacción en invierno, el aire muy
seco o los cambios bruscos de temperatura pueden resecar la piel y favorecer la
descamación.
Baños demasiado frecuentes o productos inadecuados: usar champú de personas, no aclarar bien
o bañar al perro más de lo necesario puede alterar su piel y provocar sequedad.
Aquí te dejamos más información sobre cuántas veces puedo bañar a mi perro en
verano.
Falta de cepillado: si no se cepilla con regularidad, se acumulan
células muertas y pelo suelto, haciendo que la caspa sea más visible.
Alimentación poco equilibrada: cuando la dieta no aporta suficientes
nutrientes o ácidos grasos esenciales, la piel puede volverse más seca y el
pelo perder brillo.
Picor intenso o parásitos: si además de caspa se rasca mucho, puede
haber irritación o algún parásito externo; en ese caso, conviene consultar con
el veterinario. En algunos casos, la descamación puede estar relacionada con
ácaros.