

Muchos jugadores de videojuegos online experimentan
interrupciones repentinas, retrasos en la respuesta de sus personajes o
movimientos erráticos de los rivales, incluso cuando los tests de velocidad
muestran una conexión aparentemente óptima.
Esta situación, que genera frustración y afecta la
experiencia de juego, puede tener su origen en una práctica poco visible: la
limitación de velocidad, también conocida como 'throttling’, aplicada por el
propio proveedor de internet.
El ‘throttling’ consiste en la reducción deliberada de la
velocidad de ciertos tipos de tráfico por parte de los proveedores de servicios
de internet (ISP). Aunque la conexión general pueda mantener cifras elevadas en
los tests convencionales, los ISP pueden restringir el flujo de datos
específicamente para actividades como los videojuegos online, el streaming o
las descargas.
Esta limitación suele pasar desapercibida para el usuario,
ya que no afecta a toda la conexión, sino solo a determinados servicios o
servidores.
Para quienes sospechan que su proveedor de internet está
aplicando 'throttling’, existen métodos prácticos de detección. Una de las
pruebas más efectivas consiste en comparar el ping del juego con y sin el uso
de una VPN. Si al activar la VPN la latencia disminuye de forma significativa,
es una señal clara de que el ISP estaba limitando el tráfico de juegos.