

Por Rubén García (@ruben.garcia76)
Luceros, el ojo daltónico volvió al lugar que más cómodo le sienta en la ciudad después de cuatro años para arrasar con las dudas lógicas que generaba embarcarse en la puesta en escena más grande que una banda bahiense puede ostentar.

La promesa en la previa hablaba de una lista de viejas canciones, un amplio recorrido por la ya extensa discografía y mucho protagonismo de uno de los discos de culto que la vieja guardia atesora con amor: "Artificios".
La noche empezó pasadas las 21:30 con una versión instrumental/orquestal de "Mesita de Miravalles" para darle paso al grupo de percusión por señas Enclave, quienes se encargaron desde el campo, y de que manera, de calentar la noche a puro ritmo y participación colectiva. Primer gran acierto.

"70 veces 7" fue la canción elegida para romper el hielo, "Malos amigos reunidos" y la primera sorpresa de la noche con una versión bastante old school de "Capitán Madrugada". Para los viejos fanáticos apareció "NN" y entraron los vientos para interpretar "Artificios".
La potencia no aflojaba para darle paso a "El Brujo", "1 de enero" y la aparición de la primera canción del disco que hace pocos días vio la luz: "El hundimiento". Se coló "Alunizando" para darle paso a la canción que da título a la nueva producción discográfica de la banda "El mundo en dos" y "Un amigo en el silencio". Boyo, feliz, se pronunció: "Estuvimos trabajando juntos, hicieron bien los deberes", en alusión a la rápida memorización de las nuevas rolas.

"Los cuentos de Sofía 2" llegaron con Fernando Balestra como invitado. "Año 13", "Los cuentos de Sofía 5" y "El Arca" tuvieron un acertado ensamble de cuerdas que mejoró cada segundo de esta triada de canciones. Segundo gran acierto.
Poquito más de mitad de show y se vino la parte más poderosa con "Nigromante", "En otra vida" y "Avenida", pero quedaba lo mejor. El infaltable "Último poeta maldito", el regreso de la fila de vientos para "Manicomio Bar" (como se lo extraña a Raúl), el inesperado y sorpresivo homenaje a Indio Solari con una impecable versión de "Ya nadie va a escuchar tu remera" y Boyo señalando al cielo contando sus ganas de haberlo conocido, alguna vez. Tercer gran acierto.

El cuarteto final llegó con "Retroanatomia" con la participación de Santiago Oreda, integrante de Tachame la Doble pero con raíces y gustos punk para derribar prejuicios, "Chau Sofía" y el hueco para que algunos dejen la vida como siempre, el inoxidable canto a la amistad "Mesita de Miravalles" y para cerrar la que tal vez sea una de las composiciones más bellas de la historia de la banda "La mitad de otra mitad" (como se lo extraña a Raúl).
Luceros volvió a Estudiantes para la noche más hermosa de su carrera profesional, Boyo dixit, demostrar, como si tuviesen que hacerlo, que siguen vigentes y que el amor de su público sigue siendo inquebrantable. Que lujo para Bahía que de vez en cuanto estos pibes se dignen a juntarse y regalarnos una noche como la de anoche, un dosis de rock and roll intravenoso, una cita con el barrio y los abrazos. Larga vida a esta banda que sabe como hacerlo.

