La audiencia que se lleva a cabo en la sede local del Ministerio de Trabajo por la situación de la empresa Papelera del Sur pasó a un cuarto intermedio. De la reunión participan representantes del directorio empresarial, el Sindicato de Papeleros y la intendenta municipal de Tornquist, Estefanía Bordoni, con el objetivo de encauzar una conciliación y explorar alternativas de asistencia oficial que frenen el cierre definitivo de la planta, de la cual dependen 160 familias.
El secretario general del gremio, Gustavo Lanaro, viajó a Bahía Blanca junto a la delegación municipal para defender las fuentes laborales e intentar convencer a la firma de revisar la medida. La fábrica, fundada hace más de 60 años y dedicada a la elaboración de cartulinas recicladas para envases, representa el principal motor de empleo privado en Tornquist, una localidad de aproximadamente 7.500 habitantes.
Según detallaron desde la conducción sindical, la decisión fue comunicada de manera sorpresiva durante una reunión previamente pactada con el directorio y su representación legal. La empresa justificó la determinación al señalar que la actividad dejó de ser rentable debido a la imposibilidad de competir con la cartulina importada, por lo que proyectan reemplazar la producción local por insumos provenientes de Brasil.
"Nosotros veníamos peleándola hace tres años. Hubo cambios de gerencia, vimos algunos movimientos y parecía que la situación podía cambiar. Desayunarnos hoy con esto genera mucha impotencia", remarcó Lanaro sobre el impacto del anuncio tras un periodo previo marcado por suspensiones y reducción de personal.