El Partido Demócrata obtuvo la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes tras los comicios del martes en Estados Unidos. En el tramo final de su mandato, el presidente Donald Trump tendrá enfrente a una oposición capaz de frenar leyes y nombramientos. Trump aceptó los resultados y manifestó que está dispuesto a negociar con los opositores.
Los votantes expresaron su malestar por lo que cuesta vivir, los aranceles y la guerra contra Irán, que encareció el combustible. En Maine, Troy Jackson le ganó a la senadora republicana Susan Collins y se quedó con el séptimo escaño que los republicanos perdieron en la Cámara alta. La mayoría en el Senado ya estaba asegurada por los triunfos previos en Kansas e Iowa, que se sumaron a los de Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Ohio. En Texas, Gina Hinojosa se impuso sobre el gobernador republicano Greg Abbott.
El Partido Republicano celebró algunos triunfos en Florida: Byron Donalds, con el respaldo de Trump, ganó la gobernación, y Ashley Moody retuvo su banca en el Senado tras una pelea más reñida que la prevista.
Tras la derrota, Trump se mostró conciliador. En una entrevista con Fox News, afirmó: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, de verdad lo creo”. También admitió que la guerra con Irán pesó en el mal resultado de su partido, pero sostuvo la campaña militar. Horas más tarde, en Truth Social, escribió: “Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto”. Además, volvió a amenazar con vetar las normas que sancione un Congreso en manos demócratas.