

Después de 11 años de su última vez en la ciudad, Fito Páez renovó su comunión con el público bahiense y llenó el Predio de la Corporación para dar inicio a su gira nacional "Sale el Sol" que lo llevará por gran parte del país.

20 minutos después de lo anunciado el músico rosarino dio comienzo a lo que serían más de dos horas de una catarata de hits, aunque el inicio fue con canciones de su disco más reciente: "Las fuerzas armadas del amor" y la canción que da título al álbum "Shine".
Rápidamente la emoción se hizo presente con el clásico "11 y 6" y la poderosa "Tráfico por Katmandú"; le siguieron "Muchacha" y "Lejos en Berlín" para darle paso a una de las canciones más lindas y menos conocidas de Circo Beat: "Lo que el viento nunca se llevó".

Otra tanda de canciones con una que suena muy poco en vivo "Hazte Fama", del infravalorado Tercer Mundo, la emocionante "Al lado del camino" donde Fito se animó a jugar y decir "Si alguna vez me ves por Bahía regálame un beso y no te aflijas", para volver a combinar "La buena estrella" con el emocionante "Y dale alegría a mi corazón" donde se lucieron las gargantas de los asistentes.
Y ahora si, abróchense el cinturón, entramos en la montaña rusa de canciones que nos sabemos todos con la épica "Tumbas de la gloria", "Yo vengo a ofrecer mi corazón", "El amor después del amor" y "La rueda mágica". Promediaba el show y el público que se repartía entre varias franjas etarias no paraba de emocionarse y cantar.

La intro inconfundible de "Circo Beat" y la energía de una banda impecable e implacable, "Brillante sobre el mic", "A rodar la vida" para revolear algunos abrigos de los más valientes y la canción donde la banda se multiplica haciendo creer que son 20 en escena: "Ciudad de pobres corazones".
Tal vez una de las canciones más bellas que haya escrito Fito en el último tiempo "Sale el sol", que además da nombre a la gira y todo el mundo a yirar y yirar con "Mariposa Tecknicolor". Saludo, ovación y el bis obligado, uno solo, con "Dar es dar", otros de los himnos optimistas del flaco que volvió de la muerte después de caerse de unas escaleras malditas.

En el año donde todos vienen a Bahía Blanca, Fito Páez decidió abrir este largo periplo de shows en nuestra ciudad y extender su romance que tuvo su momento de gloria allá por los 90s cuando todos los años, o casi, venía a mostrarnos su nuevo disco. Hoy viene cada diez años pero el amor está intacto, no es cosa de todos los días recibir a uno de los pocos bastiones que resisten desde una trinchera musical al balbuceo de las masas que llenan estadios. Vení más seguido Rodolfo.
