

Desde
este jueves, la Obra Social de las
Fuerzas Armadas (OSFA) quedó al frente de la atención médica del Ejército, la
Armada y la Fuerza Aérea, además de la cobertura para sus familias. El
nuevo esquema comenzó con una deuda histórica superior a los $200.000 millones,
cuyo pago ya inició el Gobierno.
El Tesoro y el Ministerio de Defensa activaron el proceso para cancelar los compromisos acumulados bajo el sistema anterior. La deuda afectó durante los últimos meses la relación con los prestadores y dificultó el acceso a distintas prestaciones para los afiliados.
OSFA también deberá recuperar de forma
progresiva la red de atención en todo el país. La obra social cuenta con
hospitales propios y una estructura
sanitaria que tiene su mayor presencia en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La nueva estructura surgió a partir de la
división del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas. El antiguo
IOSFA tenía más de 500.000 afiliados antes de la separación de las coberturas.
El DNU 88/2026, firmado en febrero,
estableció las bases para la reorganización de la obra social en una normativa
que contempla la reconstrucción de la red de prestadores y la incorporación de
recursos para que OSFA funcione de manera independiente.
Las autoridades ya mantienen reuniones con
clínicas, centros médicos y otros prestadores para acordar los pagos pendientes
y establecer nuevos contratos. El objetivo consiste en recuperar los
servicios que quedaron afectados por la acumulación de deuda. Desde el sector
explicaron que la falta de pagos había
trabado las prestaciones y señalaron que el proceso podría extenderse hasta
fines de año.
OSFA también comenzó a cancelar los
primeros reintegros reclamados por sus afiliados. La primera tanda incluye
más de 10.000 solicitudes por gastos médicos que los beneficiarios tuvieron que
afrontar con sus propios recursos y supera los $5.000 millones. Cada expediente debe atravesar una
auditoría para verificar el gasto y ordenar la documentación correspondiente.
El mecanismo busca regularizar los reintegros pendientes y establecer un esquema de pagos asociado a la acreditación de cada
prestación.
La reorganización también produjo un cambio
en la conducción del proceso de liquidación del antiguo IOSFA. El coronel
mayor retirado Ariel Guzmán dejó el cargo y fue reemplazado por Gonzalo Secchi,
en un contexto marcado por reclamos de
afiliados y prestadores.
OSFA todavía debe completar los trámites administrativos necesarios para obtener su propia personalidad jurídica y legitimación procesal. La estructura también incorpora equipamiento y recursos para completar la separación respecto del antiguo organismo y asumir de manera plena sus nuevas funciones.