Los gobiernos de Argentina y Estados Unidos rubricaron en Nueva York un histórico convenio de inversiones por hasta 7.000 millones de dólares destinados a infraestructura energética, minera y de transporte para 2027.
Bajo el proyecto geopolítico denominado “Corredor Andes-Atlántico”, la iniciativa busca modernizar la conectividad estratégica que une los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta y el noroeste minero con la salida al mar hacia los mercados internacionales.
Para Bahía Blanca, la medida representa un impacto directo en su perfil logístico e industrial, ya que el acuerdo contempla el financiamiento de obras clave para optimizar la cadena de transporte hacia sus terminales portuarias.
Entre los proyectos prioritarios para el sector se incluye la reactivación y modernización del tendido ferroviario proyectado para unir la cuenca energética con el puerto bahiense, además de obras de ampliación en ductos y redes de transmisión eléctrica.
Asimismo, gran parte del flujo de capitales respaldados por agencias norteamericanas apunta a apalancar la megainversión de exportación de gas licuado (Argentina LNG) e infraestructura digital estratégica en el nodo agroexportador de la región.
De esta manera, el polo industrial bahiense se posiciona como una de las puertas atlánticas fundamentales para la salida de los recursos energéticos y minerales hacia el comercio global.