La magnitud de los daños causados por la reciente sudestada reinstaló el debate sobre la infraestructura necesaria para resguardar la costa y preservar las playas de la región.
Equipos técnicos evalúan opciones para reducir la erosión y contener el impacto de futuros fenómenos meteorológicos.
En declaraciones periodísticas, el oceanógrafo e investigador del CONICET Gerardo Perillo advirtió sobre el incremento en la frecuencia e intensidad de estos eventos y adelantó que se realizarán mediciones en Monte Hermoso y Pehuen Có para determinar el volumen de arena perdido.
A modo de antecedente, el especialista recordó que episodios similares de ciclogénesis provocaron en el pasado la pérdida de millones de metros cúbicos de sedimento en la franja costera.
Asimismo, Perillo remarcó la importancia del trabajo coordinado con los municipios y señaló como un obstáculo principal la falta de programas permanentes de monitoreo que aporten datos para predicciones a largo plazo.
En ese sentido, las recomendaciones técnicas se orientan hacia soluciones como el uso de geotubos y el seguimiento constante del comportamiento del mar, cuya implementación final dependerá de las decisiones políticas de cada jurisdicción.