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Nicolás Fernández (@nicofernandezrelator)
En los últimos días tuvo mucha repercusión en el ambiente del básquet local un comunicado publicado en las redes sociales de Leandro N. Alem, donde el club repudió algunos hechos vinculados al racismo que acontecieron en los últimos partidos del certamen de Primera División.
“El racismo NO tiene lugar en nuestro deporte. Lo ocurrido en los últimos partidos es inaceptable y merece el rechazo de toda la comunidad del básquet. Repudiamos estos hechos y reafirmamos nuestro compromiso con el respeto y la inclusión. Trabajemos juntos para erradicar estas conductas. No las vamos a naturalizar, permitir ni tolerar”, dice el escrito de la institución.

Según explicó su presidente, Eduardo Dichiara, los hechos se dieron en los últimos encuentros y tuvieron una fuerte repercusión en el equipo, más que nada en los jugadores extranjeros, los apuntados de las parcialidades rivales y principales destinatarios de los insultos: el estadounidense Jean-Luc Wilson y los venezolanos Luis Herrera y Eduardo Ríos.
“Lo venimos manifestando en varias charlas. Anteriormente, por el mal llamado folklore, se permitían ciertas cosas que ahora están fuera de lugar. Ahora, ellos (los jugadores) nos hacen pensar que estas cosas no pueden pasar porque los afecta”, mencionó Dichiara.

Y agregó: “Estuvimos en la ABB hablando con árbitros. No buscamos que se sancione a nadie, sólo que no vuelva a pasar, que no se reitere. A raíz de cómo los afectó, porque al otro día del partido estaban muy mal, es que decidimos actuar”.
“Herrera, por ejemplo, que es un venezolano que está con nosotros hace sólo 20 días, reaccionó mal y hubo que sacarlo del partido. También pasó en la cancha de Napostá, que fue insultado varias veces. Después, el juego siguió como si nada, pero nuestro jugador tuvo que seguir ‘conviviendo’ con la persona que lo insultó. Eso no debería permitirse”, completó el dirigente.

