

En un estudio inédito, realizado para su
tesis de doctorado en Biología, Maialen
Ardusso demostró la presencia generalizada de microplásticos en el agua, los
sedimentos y las ostras (Magallana gigas) del estuario de Bahía Blanca y las
playas de Monte Hermoso y Pehuen Có.
“Los
datos confirman que la contaminación por estas partículas de uso humano está
ampliamente distribuida en estos ambientes costeros”, dijo la
investigadora, cuya tesis se denomina “Microplásticos:
contaminantes emergentes en ambientes costeros del Sudoeste Bonaerense” y fue realizada bajo la dirección de las
doctoras Melisa Fernández Severini y Natalia Buzzi.
“El 86% de las ostras analizadas contenían al
menos un microplástico en su interior: de
las 1100 ostras estudiadas, 946 presentaron al menos una partícula. Esta
alta frecuencia de ocurrencia fue observada en todos los sitios y estaciones
del año, y evidencia la amplia
exposición de dichos bivalvos a la contaminación por micropartículas en la
región”, se mencionó.
Según indicó, “los análisis mostraron que estas micropartículas provenían de
materiales sintéticos (residuos de envases de plástico, telgopor, bolsas), semisintéticos (acetato de celulosa de
prendas textiles) y naturales (como
el algodón), lo que evidencia que la
contaminación está compuesta por distintos tipos de materiales de origen humano.
Las descargas de aguas residuales sin tratar parecen ser una fuente importante
de MPs”.

Las
fibras fueron el tipo de partícula más frecuente y, en su mayoría, en todos los
sitios de muestreo, midieron entre 0,5 y
Ardusso explicó en su tesis que “las concentraciones más altas de MPs se
detectaron en la zona media del estuario, un sitio que recibe efluentes de
aguas residuales sin tratar de la ciudad”. Y agregó: “El 44,21% fueron de
Cabe destacar que este trabajo es inédito en el país porque reúne muestras de elementos
como agua y sedimento y de organismos vivos: “Las mayores concentraciones
se encontraron en las branquias en comparación con el sistema digestivo. Justamente por ese motivo elegí las ostras,
porque al alimentarse filtrando grandes cantidades de agua, están continuamente
expuestas a lo que contengan. Además, al no desplazarse grandes distancias,
la presencia de microplásticos en sus tejidos se relaciona con las condiciones
del ambiente donde viven. Son organismos
muy útiles y usados a nivel mundial para estudiar la contaminación en ambientes
costeros”, resumió.
En relación al alcance en otros animales,
como cangrejos o tortugas, Ardusso sostuvo que “la presencia y cantidad de microplásticos puede variar según la
especie, su alimentación, el hábitat que ocupa y otros factores”. “Lo que
sí muestran estos resultados es que los microplásticos están disponibles en el
ambiente y pueden ser incorporados por
los organismos”, afirmó.

“A su
vez, se registraron 10 partículas de MCs por litro de agua y 370 partículas por
kilogramo de sedimento. Las fibras fueron el tipo de partícula más
frecuente y, en su mayoría, midieron entre 0,5 y
CÓMO
SE EFECTUÓ EL ESTUDIO
Se realizaron muestreos estacionales durante
dos años (2021-2023) evaluando así la
dinámica espaciotemporal en agua y sedimento y su acumulación en ostras de la
especie Magallana gigas. Los ejemplares fueron recolectados manualmente y
de manera aleatoria en la zona intermareal durante períodos de marea baja,
junto con muestras del sedimento circundante. Cada una fue examinada en los laboratorios del Grupo de Investigación
de Química en Ambientes de Transición (IADO, UNS-CONICET).
Las
muestras de agua fueron recolectadas durante la marea alta utilizando botellas
de vidrio previamente acondicionadas para minimizar la contaminación
externa y posteriormente filtradas. Se tomaron en Puerto Cuatreros, Parque Marítimo Almirante Brown, Ingeniero White,
Isla Zuraita, Villa del Mar, Isla Bermejo, Puerto Rosales, Punta Ancla,
Pehuen-Có y Monte Hermoso.
Los
filtros fueron examinados bajo lupa estereoscópica para identificar,
contabilizar y caracterizar las partículas. Además, una selección de
partículas fue sometida a técnicas espectroscópicas para determinar su composición, permitiendo identificar materiales
sintéticos, semisintéticos y naturales.

Las ostras viven en ambientes costeros; son filtradoras del agua, extrayendo
partículas como fitoplancton, bacterias y materia orgánica en suspensión;
una adulta puede filtrar hasta 190l por día. Viven adheridas al fondo marino o a rocas, sin desplazarse.
“Los
resultados muestran que el estuario de Bahía Blanca y las playas de Monte
Hermoso y Pehuen Có forman un sistema costero conectado, donde las
micropartículas pueden desplazarse entre distintos ambientes y acumularse de
manera diferente según las características de cada sitio y la época del año.
Esto significa que la contaminación no depende únicamente de las fuentes
locales, sino también de procesos
naturales, como las corrientes, el oleaje y la dinámica de los sedimentos, que
favorecen el transporte de estas partículas a lo largo de la costa”,
agregó.
Ardusso indicó que “los ambientes costeros, como estuarios y playas, se han posicionado
como puntos críticos de estos contaminantes, recibiendo aportes tanto de
vías terrestres como marinas”. “Sin embargo,
los estudios que integran el análisis en matrices abióticas y bióticas,
incluyendo organismos biomonitores, y escalas espaciotemporales, siguen siendo
escasos, especialmente en países de Sudamérica, como Argentina. Por eso, este estudio es único, porque incluye agua,
sedimentos y bivalvos”, contó.
Maialen nació hace 35 años en Sunchales, Santa Fe, y estudió la Licenciatura en Biodiversidad en la Universidad Nacional del Litoral. En 2021 se mudó a Bahía Blanca para realizar su doctorado y fue allí donde conoció el mar. “Ese encuentro marcó el comienzo de mi interés y amor por el estudio de los ambientes marinos y costeros”, contó. Hoy es becaria del CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía y realizó varias campañas, entre ellas Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute.

