

Para muchas personas, los perros dejaron de ser simplemente mascotas y se convirtieron en un
integrante más de la familia. El vínculo que se genera con estos animales
puede ser muy profundo y, según
distintos estudios citados en el material, quienes sienten un fuerte cariño por
los perros pueden compartir determinadas características de personalidad.
La
psicóloga y adiestradora canina, Vanessa Carral, investigó el vínculo entre las
personas y sus mascotas. En su
análisis, sostuvo que parte de este lazo puede relacionarse con la búsqueda de
un amor percibido como incondicional, debido
a que los perros acompañan a sus dueños independientemente de las
circunstancias.
Además, convivir
con una mascota puede generar una sensación de compañía y de sentirse querido y
necesitado, algo que puede contribuir a disminuir la sensación de soledad. De
acuerdo con un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Florida,
la Universidad Carroll y la Universidad Marquette, las personas que sienten una mayor afinidad por los perros suelen
presentar algunos rasgos particulares. Entre las características
mencionadas aparecen:
- Mayor tendencia a la sociabilidad y la
extroversión.
- Calidez y expresividad en los vínculos.
- Paciencia y tolerancia.
- Afecto y sensibilidad.
- Interés por las actividades al aire libre.
- Mayor atención a las normas sociales y al
orden.
Para Vanessa Carral, una de las claves está en la percepción de amor incondicional que muchas
personas encuentran en sus mascotas. Los perros pueden acompañar a sus
dueños tanto en momentos positivos como
durante situaciones de tristeza, enojo o frustración.
Esa presencia constante puede generar una
sensación de acompañamiento y de pertenencia. Para quienes viven solos o atraviesan períodos de aislamiento,
compartir la vida cotidiana con un animal también puede convertirse en una
fuente importante de compañía. La especialista, licenciada en Psicología
por la UNED de Madrid y máster en Psicología General Sanitaria, además fundó en 2009 la entidad Doctor
Animal, dedicada a las intervenciones asistidas con animales.
El cariño por los animales es considerado
saludable cuando se desarrolla de manera positiva. Sin embargo, Carral también advierte que existe una
diferencia entre un vínculo afectivo intenso y una conducta que pueda resultar
problemática. Según explicó la especialista, cuando el amor hacia los animales adquiere un carácter patológico, ya
no se trataría simplemente de amor, sino que podría convertirse en una obsesión.
Por eso, tener
un vínculo cercano con un perro y considerarlo parte de la familia no implica
necesariamente una conducta antisocial o problemática. En muchos casos, se
trata de una relación que aporta
compañía, afecto y bienestar a la vida cotidiana.
