

Leandro
Paredes evoluciona favorablemente de la molestia que sufrió en el empate ante
Platense. La inflamación en el
isquiotibial izquierdo no reviste gravedad, pero el cuerpo técnico de Boca entiende que no tiene sentido acelerar
los tiempos y exponerlo a una lesión mayor en medio de una seguidilla de
partidos.
Por eso, tal como confirmó Rodolfo Arruabarrena, el capitán no estará disponible para el clásico del próximo domingo ante Racing. La decisión responde más a una cuestión de prevención que a la existencia de una lesión de consideración: el objetivo es cuidar al mediocampista y evitar que una molestia que hoy es controlable termine transformándose en un problema de mayor duración.

Puertas adentro miran más allá del partido en el Cilindro. Boca tendrá por delante semanas de enorme exigencia, con el duelo de octavos de final de la Copa Argentina frente a Vélez y, posteriormente, los cuartos de final de la Copa Sudamericana ante San Pablo, cuya ida sería el 9 de septiembre.
En ese contexto, Arruabarrena y su cuerpo técnico prefieren pensar a largo plazo.
Paredes es una pieza central del equipo y, justamente por eso, no quieren correr ningún riesgo innecesario
con su recuperación. El clásico es importante, pero la seguidilla que se viene también exige administrar las cargas y
preservar a los futbolistas determinantes.
La idea, si la evolución continúa como está previsto, es que Paredes vuelva a concentrar para la fecha siguiente del Torneo Clausura, cuando Boca reciba a Lanús el viernes 28 de agosto. Así, tendrá varios días por delante para recuperarse completamente y ponerse nuevamente a disposición. El plan es claro: no arriesgarlo con “La Academia” para tenerlo en plenitud en la parte más exigente del calendario.
