

Desde la disolución hace unos años de Big Mamma, Nico Debbé decidió transitar su carrera solista desde la libertad de ir encontrando una sonoridad que le quede cómoda. Jugó con el pop, algo de funk, educó su voz y se juntó con un puñado de músicos, de los más virtuosos de nuestra ciudad.
Este año lo encuentra produciendo canciones propias, divirtiéndose con su proyecto paralelo de versiones Golden Groove y, en este caso, dejándose producir por SOSA, trabajando en conjunto para este lanzamientos: "Mundos invisibles".

La canción, a pesar de contar con la letra y música del productor, tiene el sello distintivo del cantante que nos regala menos de tres minutos para mover la cabeza donde la importancia de la voz y los instrumentos se van alternando para lograr un producto bien hecho, redondo y prolijo.
Posiblemente sea el camino para dejar un rato en el armario el pop edulcorado y empezar a jugar con sonoridades más estridentes y directas, menos teclas y más riffs calientes, más protagonismo a las bases y una voz que parecer ser que todo lo puede.