Familiares y allegados de niños y niñas con discapacidad se manifestaron frente a la sede de IOMA para reclamar por la suspensión de las prestaciones que brindan distintas instituciones de Bahía Blanca.
Según denunciaron, la obra social mantiene una deuda que supera los 300 millones de pesos con IREL, además de otros centros de tratamiento, lo que provocó la interrupción de las terapias.
Los manifestantes señalaron que desde IOMA les informaron que la suspensión responde a la deuda con las instituciones y reclamaron que se regularicen los pagos para que los tratamientos se reanuden cuanto antes.
Además, advirtieron que la interrupción de las prestaciones afecta seriamente la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.