

Ahora
Caigo (El Trece) volvió a
tener uno de esos momentos que se salen del juego para instalarse en la
emoción. Una participante conocida como Pepe -cuyo nombre real es Janina
Elizabeth Pepe- sorprendió a Darío
Barassi cuando, en medio de una de las rondas, hizo una pausa para contarle
algo que no tenía nada que ver con las preguntas del certamen.
Antes del quiebre, el clima en el estudio era el de siempre: risas, juego y el ida y
vuelta característico entre el conductor y los concursantes. Pepe había
contado con humor el origen de su apodo: de chica la llamaban “Meji” por tener
una hermana melliza, y con el tiempo el mote derivó en Pepe, herencia directa
de su apellido. “En realidad me llamó
Janina. Me dicen Pepe por mi apellido”, explicó entre risas, mientras Barassi
bromeaba con la posibilidad de que en el colegio le hicieran bullying por ese
nombre.
Todo cambió cuando, antes de responder una consigna, Pepe frenó el ritmo del juego y pidió la palabra: “Pará, ¿puedo decir algo?”. Barassi, con su tono característico, le respondió: “Sí, te encanta hablar, Pepe, ¿qué?”. Fue entonces cuando la participante soltó la frase que cambió el tono del estudio: “Este programa lo veía mi papá”. Y agregó, con la voz quebrada: “Y falleció hace muy poquito”.
El estudio quedó en silencio. Barassi reaccionó de inmediato: “Ay, reina”. Y sin dudar, le dedicó unas palabras: “Bueno, en honor a tu padre, hija. Te quiero, Pepe. Un beso, un beso, Pepe. Dale, Pepe, dale, dale”.
El conductor, sentado del otro lado del
estudio, quiso saber más sobre la historia y le preguntó directamente: “Con todo el esfuerzo que significa para mí
pararme... ¿De qué se murió Pepe? ¿Querés contarme?”. Ella respondió con
dos palabras: “Del corazón”. Mientras la joven terminaba de decir esta frase, el presentador terminaba de cruzar el
estudio para abrazarla, Pepe, visiblemente movilizada, le pidió ese abrazo en
voz alta: “Ay, vas a darme un abrazo, me muero”.
“Te quiero Pepe, vamos. Ya pasó, ya pasó. Vamos a divertirse. En honor a tu viejo, dale”, fueron las palabras de aliento que eligió el abogado para consolar a la joven. Y Barassi, fiel a su estilo, no dejó que el momento se volviera completamente solemne. Tras el abrazo, retomó el tono desenfadado que define al programa con un comentario que arrancó las risas de todo el estudio: “A mí se me mueren los dos y nadie me abraza, chicos”. Ante esto, Pepe largó una carcajada. Barassi siguió con su tono desenfadado que la caracteriza.

