

Por Nicolás
Fernández (@nicofernandezrelator)
Ni un día pasó de la final de la Copa del Mundo y las emociones siguen a flor de piel. Una final que España ganó sin objeciones. Los jugadores argentinos llegaron fusilados al último partido en Nueva Jersey, quizás mucho más condicionados físicamente de lo que creíamos, luego de la final anticipada con los ingleses.

Los ibéricos impusieron su juego de tenencia tan característico y Argentina aguantó hasta dónde pudo. Aguantó bastante, hasta el primer minuto del segundo tiempo del alargue, donde Ferran Torres hizo justicia y le dio el triunfo al equipo que más méritos hizo para llevarse la final y la Copa.
Más allá del dolor por la derrota, que permanecerá durante varios días, difícilmente olvidemos estas semanas de Mundial. ¿Es la mejor Selección Argentina de la historia? Todo es debatible en este país y más si se trata de fútbol, pero que es la más ganadora es un dato irrefutable. Y posiblemente también sea la más querida por la gente, por los millones que se convocaron en las calles de nuestra tierra luego de cada victoria.

Hubo triunfos memorables. Sufrimos mucho, sí, pero también disfrutamos como pocas veces pasa en este país tan sufrido y maltratado. Arrancamos con seis goles de Messi en la primera fase, demostrando que no estaba de paseo en Norteamérica. La remamos con Cabo Verde. Desde ese partido de 16avos quedó claro que todo iba a ser cuesta arriba para un plantel que llegó maltratado por las lesiones y por la gran cantidad de partidos que cada futbolista acumuló en la temporada.
Con Egipto pasamos de la muerte a la vida en 15 minutos. Un partido de locos. Del 0-2 al 3-2 en una remontada heroica, con un gol de Messi que posiblemente haya sido de los más festejados del torneo. Volvimos a padecer el rigor físico de este Mundial con Suiza en cuartos, en el segundo encuentro que La Scaloneta debió ir al alargue.

Y después llegó el histórico cruce con Inglaterra. El “sólo es un partido de fútbol” pasó a un segundo plano cuando se cantaron los himnos. En ese momento quedó claro que la magnitud del evento, por historia y antecedentes, superaba lo estrictamente deportivo. Un Messi genial y decisivo, una última media hora donde se vio la mejor versión del equipo en el certamen y un cabezazo inolvidable de Lautaro en el descuento, nos metieron en una nueva final, la tercera en los últimos cuatro Mundiales.
El costo, emocional y físico, evidentemente fue altísimo... El equipo se vació en la semi. Argentina jugó la final con el corazón, como siempre, pero ya no había ideas ni piernas, ante un rival más fresco, que -salvo ayer- no atravesó suplementarios ni tantos momentos de tensión en su camino a la Copa. Los españoles demostraron que fueron los mejores, lo merecieron. Un solo gol en contra en ocho partidos... Le ganaron, sin dejar dudas, al principal favorito, Francia, y al campeón defensor. El conjunto de Luis de la Fuente fue un campeón inobjetable.

La derrota
duele, la herida está lejos de cicatrizar, pero hay que valorar todo lo hecho
en este proceso. Es la Selección del fútbol, de la pasión y el corazón. Cuatro títulos conseguidos de forma
consecutiva y dos finales del mundo. Veremos qué se vendrá para el conjunto
nacional, ya que hoy reina la incertidumbre. Si sigue Scaloni (anoche lo puso muy en duda), si continúa Messi... Qué
difícil es, aún con sus 39 años, imaginarse a la Selección sin el “10”…
Ahora, será momento de recibir a nuestros jugadores como se merecen. “No debe perderse la unión entre el equipo y la gente”, rogó Scaloni, emocionado, en conferencia de prensa. El futuro es incierto porque después de escuchar al DT quedó la sensación que el cierre de una etapa es inminente. Pero el agradecimiento a La Scaloneta será para siempre. Los últimos cinco años maravillosos y ustedes, futbolistas e integrantes del cuerpo técnico, ya son eternos.
