

289 futbolistas no representan a su país de
nacimiento en este Mundial. Uno de
cada cuatro. Son 40 (de 48) las selecciones que tienen al menos un jugador
en esta condición. Y en Sudamérica todos los países están involucrados,
dando o recibiendo talento. No se trata de un fenómeno nuevo, pero sí
potenciado: por las corrientes migratorias de hace más de dos décadas, por
la profesionalización de áreas de scouting
encargadas de buscar a los hijos de esos expatriados y por el cambio de reglas
FIFA.
Según un informe de Silvio Maverino para El Gráfico, el Mundial de Rusia 2018 tuvo apenas un 11,1% de futbolistas extranjeros. En sólo ocho años, la cifra supera el doble. Más allá de la estadística general, los casos específicos reflejan un cambio de paradigma total. Curazao -una de las grandes sorpresas debutantes- tiene a 25 de sus 26 convocados nacidos fuera de su isla: Tahith Chong es el único local. Por su parte Marruecos, vigente campeón de África, campeón Sub 20 y firme candidato en Estados Unidos, cerró sus dos partidos de esta Copa con diez futbolistas nacidos en Europa y el restante en Canadá.
FRANCIA, LA CANTERA DEL MUNDO
El principal exportador de talento es Francia. Tiene repartidos a 99 futbolistas en 13
selecciones diferentes, casi todas de países con un pasado colonial.
Curiosamente, aunque el plantel de Les
Bleus cuenta en esta edición con solo tres futbolistas nacidos fuera de su
territorio, hay otros 22 integrantes que, por ascendencia, podrían haber
representado a otros países. Los ejemplos abundan: Kylian Mbappé pudo
jugar para Camerún; Rayan Cherki para Argelia, y Michael Olise tenía la opción
de elegir entre Inglaterra, Nigeria y Argelia.
12 de esos franceses decidieron jugar para Haití, con la particularidad de que algunos de ellos nunca pisaron suelo haitiano. Es que los caribeños, primeros eliminados del torneo tras perder con Escocia y Brasil, tuvieron que hacer de locales durante las Eliminatorias de la Concacaf en Barbados y Curazao por motivos de seguridad.
LAS ESTADÍSTICAS DEL FENÓMENO GLOBAL
- 289 de
los 1.248 jugadores inscritos en esta Copa del Mundo no nacieron en el país
que representan.
- Curazao
lidera el ranking con 25 futbolistas, seguido por la República Democrática
del Congo (20) y Marruecos (19).
- En
Sudamérica, Argentina, Uruguay, Paraguay y Ecuador cuentan con jugadores
nacidos en el exterior. Brasil y Colombia no tienen ninguno en sus listas,
pero sí aportan talento a otras selecciones.
- Francia
tiene hoy tres nacidos fuera de sus fronteras, uno menos que aquel
emblemático equipo Francia 98 (la generación black-blanc-beur) que se coronó
con Marcel Desailly (Ghana), Christian Karembeu (Nueva Caledonia), Lilian
Thuram (Guadalupe) y Patrick Vieira (Senegal).
- Italia fue el primer campeón del mundo en recurrir a los extranjeros. En 1934 tenía siete en el plantel, entre ellos los argentinos Attilio Demaría, Enrico Guaita, Raimundo Orsi y Luis Monti (este último con la particularidad de haber jugado la final de 1930 para Argentina).
QUÉ DICE EL REGLAMENTO
Para que un
futbolista pueda elegir a qué selección representar, debe contar con la
doble nacionalidad (como Hernán Galíndez, el arquero rosarino que ataja
para Ecuador) o la posibilidad de tramitarla (como Ayrton Costa, de
Boca, quien estuvo bajo el radar de Cabo Verde debido a que su abuelo nació
allí).
Desde 2021
además existe la posibilidad de cambiar, siempre y cuando el futbolista en
cuestión no haya jugado antes más de tres partidos con la Mayor de otro país ni
disputado ningún torneo internacional. Un ejemplo es el de Declan Rice, que
se pasó de Irlanda a Inglaterra.
Antes, un partido bastaba para sellar el destino de un jugador para siempre. El caso más emblemático es el de Lionel Messi, que en 2004 era pretendido por España. Entonces la AFA, con Julio Grondona a la cabeza, le organizó un amistoso contra Paraguay con el único objetivo de “blindarlo”. Entró, dio dos asistencias e hizo un golazo. El resto es historia conocida.
LOS EUROPIBES DE LA SELECCIÓN
La
Albiceleste no es ajena a esta realidad global. La lista actual cuenta con dos futbolistas nacidos en el extranjero: Giuliano
Simeone (nacido en Italia) y Nico Paz (nacido en España). Ambos llegaron al
mundo mientras sus padres -Diego y Pablo, los dos con un fuerte pasado
mundialista en la Selección- jugaban en las ligas europeas. Afuera de los
convocados quedó Alejandro Garnacho (actualmente en el Chelsea), quien
nació en Madrid y llegó a jugar en las juveniles de España antes de decidirse
por la Argentina.
La estrategia de Argentina cambió en 2020, con Bernardo Romeo como coordinador de Juveniles y Juan Martín Tassi al frente del Departamento de Scouting. La idea es que tener a todos los europibes en el radar. Y seguir de cerca casos como el de Garnacho o del alemán Can Armando Güner (Borussia Mönchengladbach), el español Carlos Díez (Real Madrid) o el italiano-alemán Nicoló Tresoldi (Brujas). Quizás, la lista del Mundial 2030 sea con alguno de ellos entre los 26.
