

El lunes pasado, la marquesina del Teatro El
Nacional brilló con un condimento inesperado: Araceli González apareció entre los flashes para ver Sottovoce, la obra
de Adrián Suar, y no lo hizo sola, Toto Kirzner y Flor Torrente se sumaron al
plan, regalando una postal de familia ensamblada en la platea porteña. La
escena, que para muchos fue un mensaje de tiempos nuevos y armonía, se
convirtió en el comentario obligado de la semana en los pasillos teatrales y en
los programas de espectáculos. Pero faltaba una voz: la de Fabián Mazzei, pareja de Araceli, que hasta ahora había preferido
el silencio.
A una semana de aquel momento, habló Fabián. El actor, pareja de Araceli, fue abordado por un notero de Desayuno Americano (América) y no esquivó ninguna pregunta: “Siempre dije que era un buen momento si las cosas llegaban como llegaron ahora. Así que está todo más que bien. Yo estoy contento porque están bien, y eso es lo único que importa. Y Toto, que obviamente están en familia y eso me parece que es lo más importante”, comenzó Mazzei, con un tono calmo y conciliador, dejando en claro que la prioridad siempre fue la felicidad de los suyos.
Ante la consulta de si había sido invitado a la función de Sottovoce. Mazzei respondió con honestidad y una cuota de humor: “Sí, me invitaron. No pude ir porque me levanté a las 6 de la mañana, vivo en Pilar, me fui hasta Caballito. Se hizo la presentación de Zambrano, la serie del ‘Puma’ Goity para Disney+. Estábamos todos los actores, productores… fue una presentación grande. Después me fui para Escobar por un tema de empresa de Ara y cuando llegué a casa ya estaba liquidado”.
Ante la sugerencia de que su ausencia también era una especie de decisión, Mazzei fue directo: “La verdad es esa. Me parece que era un momento de ellos y que estar ahí no daba. Para que esto se haya dado no es una sola persona la que toma una decisión, son dos que toman la decisión y las dos tomaron la misma decisión. Eso es lo que vale; después lo que piense yo, lo que digan, que me peleo, que me estoy separando y todas las pelotud…”.
El periodista fue al hueso y preguntó por los rumores de crisis y peleas. Mazzei, lejos de alimentar versiones, se despachó con ironía: “La única crisis es cuando discuto con mi mujer en la oficina y se escuchan los gritos de planta baja, pero más de eso no pasa”. Cuando le preguntaron si evitaba enojos del pasado o si le molestaban los comentarios sobre su carrera, Mazzei fue tajante: “Nunca me enojé. Yo me enojo por tonterías que pueden decir terceros que entran… Si vos mirás para atrás, desde que Toto tenía ocho años hasta los 10, yo nunca abrí la boca”.
No faltó la mención a las declaraciones que en su momento sacudieron el ambiente, como aquellas de Griselda Siciliani que lo involucraban en temas laborales. “Yo empecé a hablar cuando empezaron a hacerlo otras personas y dijeron cosas que a mí me dolieron mucho”, reconoció Mazzei, aunque evitó entrar en detalles y decidió no volver sobre el pasado: “No, no voy a ir para atrás en el tiempo. Ya está. Lo dicho, dicho está, ya está y punto”, sentenció.