

El hipo canino puede ser sorprendente para los dueños, especialmente si su perro de repente empieza a emitir sonidos pequeños y repetitivos. El hipo se produce cuando el diafragma, un músculo que ayuda a controlar la respiración, se contrae involuntariamente.
Aunque es común en cachorros, los perros adultos también
pueden experimentarlo. Varios factores contribuyen al hipo canino, como comer
demasiado rápido, beber agua demasiado rápido e incluso la excitación. En la
mayoría de los casos, el hipo canino es inofensivo
y se resuelve por sí solo, pero algunas situaciones pueden requerir atención. En
este blog, aprenderemos sobre las causas comunes, cómo manejarlo y cuándo
conviene consultar a un veterinario.
El hipo en perros suele tener causas sencillas. Estas son algunas de las razones más comunes por las que los perros tienen hipo:
Comer o beber
demasiado rápido
Una de las principales causas del hipo canino es comer o beber rápidamente. Cuando un perro ingiere comida o agua demasiado rápido, traga aire junto con ella. Este exceso de aire puede irritar el diafragma y provocar hipo. Esto es especialmente común en cachorros, que suelen estar entusiasmados con la hora de comer y comen demasiado rápido.
Emoción o estrés
La excitación y el estrés pueden provocar cambios en el patrón respiratorio del perro. La respiración rápida, causada por la excitación o la ansiedad, puede provocar espasmos del diafragma, lo que provoca hipo. Si un perro experimenta hipo durante el juego o después de una actividad emocionante, esta podría ser la causa.
Cambios de temperatura
Los cambios repentinos de temperatura, como beber agua muy fría o estar expuesto al aire frío, pueden causar hipo en los perros. Las bajas temperaturas pueden afectar el diafragma, provocando espasmos. Por eso, algunos perros tienen hipo después de beber agua helada o pasar tiempo al aire libre en climas fríos.
Sobreesfuerzo y respiración agitada
Tras un ejercicio intenso, un perro puede respirar con
dificultad para recuperarse. Este cambio brusco en los patrones respiratorios
puede contribuir al hipo. Los perros que jadean excesivamente después de jugar
pueden experimentar hipo, ya que su diafragma reacciona al aumento de la
frecuencia respiratoria.
