

Tras una reunión
breve con el presidente Néstor Grindetti, la institución fijó las condiciones
para una eventual transferencia y comenzó a evaluar formalmente las ofertas recibidas.
El encuentro se
realizó en el Centro de Alto Rendimiento y no permitió acercar posiciones. Ruiz
fue categórico al manifestar su
intención de marcharse, sin aceptar alternativas deportivas ni propuestas
de mejora contractual.
Frente a ese
escenario, Independiente determinó que el extremo solo será transferido
mediante una venta y tasó el 50% de su
pase en 1.500.000 dólares netos.
En paralelo,
Necaxa mejoró su propuesta y aceleró las negociaciones. El club mexicano elevó la oferta a 1,6 millones de dólares por el 60 por ciento de la ficha, una
cifra que modificó el panorama y dejó la operación en una etapa decisiva.
En Avellaneda
reconocen que, bajo esos términos, la
salida del jugador es una posibilidad concreta y podría definirse en las
próximas horas.
El conflicto se
originó al inicio de la pretemporada por diferencias contractuales. Como parte
del reclamo, Ruiz se ausentó de los
entrenamientos, situación que derivó en una charla con el entrenador
Gustavo Quinteros y en la posterior decisión del cuerpo técnico de marginarlo
del plantel profesional. Desde entonces, el
atacante se entrena de manera diferenciada con la Reserva.
Luego del triunfo
ante Everton de Viña del Mar por la Serie Río de la Plata, Quinteros se refirió
al caso y dejó la definición en manos del futbolista. “Tiene las puertas abiertas cuando
tenga ganas y esté motivado para ponerse la camiseta de Independiente”, declaró
el entrenador.
