

Santiago Peña renunció a la presidencia de
Paraguay, en medio de la crisis política y financiera que se abrió con la
intervención de Ueno Bank. El
anuncio llegó tras dos días seguidos de marchas en Asunción, en las que miles de personas pedían
recuperar su dinero y la salida del mandatario.
El conflicto estalló el martes, cuando el Banco Central de
Paraguay (BCP) intervino Ueno Bank, con el argumento de que tenía problemas de
solvencia, y frenó sus servicios. Según se informó, en esa entidad tienen sus depósitos unos tres millones de personas,
casi la mitad de los habitantes del país.

Durante las marchas hubo choques con las
fuerzas de seguridad y se denunció represión. Por el escándalo también dejó
su cargo el titular del Banco Central, Carlos Carvallo, y quedaron detenidos ocho directivos del banco, entre ellos su
presidente, Miguel Vázquez.
Diputados de la oposición habían presentado
un pedido de juicio político contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana.
Los acusan de un presunto mal desempeño y de posibles conflictos de intereses, por los lazos comerciales del presidente
con el grupo empresarial que era dueño del banco. Además, los opositores
objetaron las medidas de regulación que tomó el Gobierno y qué pasó con los fondos públicos y previsionales que estaban en Ueno Bank.
Peña había asumido en agosto de 2023 y su mandato llegaba hasta 2028. La sucesión presidencial tendrá que resolverse según lo que fija la Constitución paraguaya.

