

Una vecina que vive en Colón al 500 le reclama
desde abril a ABSA por un desborde cloacal que le deja agua en la vereda.
Presentó el caso ante el ente regulador y la Defensoría del Pueblo, y en septiembre dejó un pedido por escrito en
mesa de entrada, sin respuesta hasta ahora.
El
reclamo oficial comenzó en abril, después
que un plomero particular le dijera que el problema estaba fuera de la casa y
que le correspondía resolverlo a la empresa. En los primeros días de ese mes
llegó un camión, pero el personal le
explicó que no se podía destapar y que había que reparar. Le dijeron que
volverían la semana siguiente. “No
volvieron, llamé otra vez y tampoco pasó nada”, manifestó.

En
mayo, al comunicarse nuevamente, le
informaron que el reclamo estaba solucionado, aunque nadie había ido a la casa.
Desde entonces, según contó, se presentaron unos cinco camiones para destapar y
todos le dieron la misma respuesta: “No,
no hay que destapar, hay que arreglar”.

En los
últimos llamados, desde el número de
reclamos de ABSA le dijeron que volverían a marcar el caso como urgente y que
la orden de trabajo estaba generada; sólo faltaría fijar el día de la
reparación: “El tema es que tienen que definir
un día para venir a arreglarlo, pero no sé a quién reclamarle eso”,
planteó.
Lo que más la inquieta es que el agua también se filtra por los zócalos y se va hacia la casa. Además del olor y la llegada de los mosquitos, la mujer no puede abrir la puerta de su negocio por el mal olor: “Por eso ya digo, bueno, escribo a los medios a ver qué hago, porque realmente ya no sé qué hacer”, se lamentó.
