El orfebre Juan Carlos Pallarols terminó el Cáliz de la Paz, una pieza que será entregada al papa León XIV. Está hecha con plata pura y bronce, y en la fundición se usaron restos de municiones que quedaron de la guerra de Malvinas. La obra se conoció cuando faltan pocos días para que el Pontífice llegue al país.
Pallarols, a quien se conoce por haber hecho los bastones presidenciales, contó que el trabajo le llevó varios meses en su taller de San Telmo, en la Ciudad de Buenos Aires. La pieza, pensada para la celebración litúrgica, suma además objetos personales y metales que aportaron veteranos argentinos.
Para cerrar el trabajo, el orfebre sumó a la comunidad: una parte de la base del cáliz recorrió distintas provincias, y ciudadanos, estudiantes y fieles le dieron pequeños golpes de martillo.
Esas marcas anónimas quedaron fijas en el diseño del cáliz que recibirá el Papa. A ellas se agregan los libros de dedicatorias que la gente firmó durante los recorridos del objeto por el país, antes de la entrega oficial.