El neurólogo y exdiputado radical, Facundo Manes, comentó que en la semana fue consultado varias veces para opinar sobre el estado de Javier Milei y explicó que se había negado porque "una democracia no necesita demostrar que un gobernante tiene una enfermedad mental para juzgarlo".
"Un presidente puede y debe ser evaluado por sus decisiones, por cómo ejerce el poder y por las consecuencias concretas de sus políticas. Y eso pertenece al debate democrático, no a la psiquiatría como disciplina", acotó.
Manes señaló que "cuando transformamos comportamientos políticos que nos preocupan en diagnósticos clínicos corremos dos riesgos".
Por un lado, "debilitamos el rigor de la medicina" y, por el otro, "reforzamos el estigma que todavía pesa sobre las personas que viven con problemas de salud mental", señaló.
"La salud mental es demasiado importante como para banalizarla en un insulto o en una disputa política", agregó.