

Murió Rubén Rada, prócer
de la música uruguaya y referente, a la vez, del rock nacional. Así lo
confirmó su familia este miércoles 26 de agosto. Venía combatiendo una neumonía desde hace un mes, comunicaron sus seres
queridos. En octubre tenía planificado tocar con Totem, su banda de los
‘70.
Desde las comparsas de Montevideo hasta los escenarios de
América Latina, Rubén Rada construyó una
de las trayectorias más extensas y reconocibles de la música uruguaya.
Cantante, percusionista, compositor, actor y conductor, el artista nacido el 16 de julio de 1943 quedó asociado a la expansión
del candombe en diálogo con el rock, el jazz, la música brasileña y el pop.
Los primeros pasos de
Rada transcurrieron en el carnaval y en los conjuntos vinculados al candombe.
Integró desde niño la comparsa Morenada y, en la adolescencia, pasó por una murga y por la orquesta
Cubanacán de Pedro Ferreira, a quien luego señaló como una referencia central
dentro del género. En esa etapa también aparecieron sus primeros apodos
artísticos, antes de afirmar el nombre
con el que alcanzó notoriedad pública.
El ingreso a The Hot Blowers y luego a El Kinto marcó un punto de inflexión. En ese período se consolidó como cantante en un circuito que mezclaba jazz, música popular y experimentación. Con El Kinto participó en una etapa decisiva para la música local: el grupo quedó identificado como uno de los pioneros del candombe beat, fórmula que incorporó instrumentos eléctricos, tumbadoras, batería y canciones en español en una escena que hasta entonces seguía otras referencias.
Más tarde llegó su participación en Totem, una de las bandas de mayor influencia en la historia del rock uruguayo. Aunque el grupo tuvo una vida breve, entre 1970 y 1973, su combinación de rock, música latina y candombe dejó una marca duradera. Dentro de esa experiencia, Rada grabó dos discos con la banda y firmó composiciones como “Dedos”, “Biafra”, “Heloísa” y “Negro”.
En la década de 1970
también se vinculó con Opa, junto a
Hugo Fattoruso, Osvaldo Fattoruso y Ringo Thielmann. De esa etapa surgió el
álbum Magic Time, grabado en Estados
Unidos, donde quedó incluida “Montevideo”, una de las canciones más asociadas a
su repertorio. El cruce entre jazz rock
y candombe amplió el alcance de su obra y reforzó su perfil dentro de la música
rioplatense.
Su carrera solista
tuvo varias etapas. Tras un comienzo con discos que la crítica valoró,
aunque con recepción desigual en Uruguay, Rada
ganó popularidad en Argentina durante los años 80. Allí editó trabajos como
La Banda, La Rada, En familia y La yapla mata, además de registrar canciones que pasaron a integrar su repertorio
habitual, entre ellas “Rock de la calle”, “Blumana” y “Candombe para Gardel”.
A comienzos de los 90 se instaló en México, en un período atravesado por dificultades
económicas y por una industria que no terminó de abrirle un espacio estable.
Después regresó a Uruguay y abrió una nueva etapa con discos de mayor
circulación. Ese ciclo incluyó Montevideo, Miscelánea negra, Black y
luego Quién va a cantar, álbum que
amplió de forma clara su llegada masiva con temas como “Cha-cha, muchacha” y “Muriendo de plena”.

A partir de fines de los 90, Rada también desarrolló un trabajo orientado al público infantil, del
que surgió el personaje Rubenrá. En paralelo sostuvo giras, grabaciones en
vivo y proyectos donde volvió sobre distintas zonas de su carrera. Entre ellos
aparecen Candombe Jazz Tour, Richie Silver, Solo Candombe, los discos
instrumentales Confidence y una serie
de espectáculos centrados en la revisión de su propio catálogo.
El reconocimiento institucional acompañó esa permanencia
artística. En 2011 recibió el Grammy a
la Excelencia Musical por su trayectoria y en 2014 el Ministerio de Educación y
Cultura de Uruguay le otorgó la Medalla Delmira Agustini. Años más tarde
continuó publicando discos y presentando espectáculos, entre ellos Parte de la historia
y As noites do Rio/Aerolíneas Candombe,
trabajo editado en 2021 como homenaje a su madre brasileña.
La actividad pública
de Rada también incluyó televisión, radio, teatro y cine. Integró elencos
humorísticos, condujo programas en Uruguay y participó en ficciones, películas
y doblajes. Esa exposición amplió un
perfil que nunca quedó limitado al campo musical y que lo convirtió en una
figura estable de la cultura popular uruguaya.
En 2024, la Junta Departamental de Montevideo lo homenajeó con una baldosa con su nombre en el Espacio de los Soles, en la peatonal Sarandí. A más de seis décadas de sus comienzos, su recorrido permanecerá ligado a la transformación del candombe en un lenguaje abierto al cruce con otros géneros y a una presencia sostenida dentro de la música del Río de la Plata.

