

“La medicina
sin humanismo no merece ser ejercida” es la frase que encabeza su perfil de
Linkedin. Y Dana Holzmann -una
médica bahiense de 28 años egresada de la UNS- actuó en consecuencia: renunció a su trabajo y se sumó como voluntaria
al Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) de Argentina. Durante
una semana trabajó como rescatista en la ciudad venezolana de La Guaira, la zona más afectada por los recientes
terremotos de ese país, en jornadas de
“Buscar a la
par de los familiares con una madre o con un padre o un hermano, creo que fue
uno de los escenarios más hostiles que una persona puede imaginar, porque
realmente es muy difícil imaginar un escenario más doloroso, más angustiante
que una persona con sus propias manos tratando de buscar un hijo”, contó. “Nosotros ya conocíamos hasta los nombres
de las personas que estábamos rescatando”, agregó.

“Fue un viaje
con mucha intensidad, no solo emocional, porque estábamos par a par con los
familiares de las personas que sufrieron esta catástrofe y este derrumbe.
Nosotros estuvimos en el edificio OP25, un edificio de 12 pisos y 16
departamentos por piso, el cual colapsó
dejando sólo a la vista cuatro pisos, un dato para tener en cuenta el nivel de
aplastamiento que tuvo”, explicó la joven en una entrevista publicada en el
sitio Enfoque UNS.
En medio del
dolor, destacó la calidez y gratitud del pueblo venezolano, y que fueron muy
capacitados y preparados por CEPA, no sólo en lo médico sino también en la
contención psicológica: “Nosotros no
fuimos esperando absolutamente nada y nos encontramos con un calor humano que
era inesperado. Tuvimos un episodio que fue muy fuerte, creo que para todos
los que estábamos ahí, que fue con mucho trabajo físico, donde logramos sacar a dos hermanitas que estaban abrazadas, las sacamos
abrazadas… Cuando terminamos se nos acercó una persona, nos abrazó y nos dijo ‘gracias, mis hijas
ahora descansan en paz’ y realmente son situaciones que te sobrepasan, pero que
a la vez te dan la energía y la fuerza para seguir”.

“La reflexión que nos queda es esa, que en los escenarios inclusive más
difíciles ayudar con un granito de arena y una cosa mínima puede generar algo
mucho mayor y siempre apoyarnos, apoyarnos entre nosotros, porque es lo que
nos va a sostener como humanidad”, agregó esta médica de 28 años que
actualmente vive en la Ciudad de Buenos Aires.
En la nota contó que se fue siendo una persona y volvió siendo otra, y destacó el papel de la UNS en su decisión: “Creo que la Universidad Nacional del Sur nos da muchas herramientas y nos ayuda ser buenos profesionales, pero también en la universidad yo entendí que la salud se construye con todo lo que una persona tiene en su vida. Aprendimos que el acceso a la salud es uno de los derechos más básicos y esenciales que puede tener la humanidad y resulta ser que en situaciones como esta no hay recurso que alcance. Entonces salud también es poder darle un adiós a un hermano, salud también es poder darle un adiós a un hijo, encontrarlo, sentirse contenido”, valoró.

“La carrera
de Medicina en la UNS tiene un abordaje que incluye la dimensión social de las personas,
que no es poca cosa y es algo que se nos está olvidando a los médicos hoy en
día”, agregó. Las decisión sobre dónde realizaron su trabajo surgió de un
relevamiento de los lugares en los que había posibilidad de vida y en los que
había trabajo: “Ese edificio en el cual trabajamos todo el tiempo que estuvimos
allá era un edificio con muchísima gente, pero
donde además se estaba celebrando una fiesta infantil en uno de sus pisos, por
los que sacamos muchos niños, lamentablemente ninguno con vida”.
Los reportes
oficiales a la fecha indican 4.500 personas fallecidas, más de 17.000 heridos y
según la ONU, más de 50.000 personas que permanecen en condición de
desaparecidas. La NASA aseguró que los daños extremos que el reciente doble
terremoto de Venezuela dejó en Caracas y en La Guaira fueron producto de una
violenta ruptura de la falla que desplazó hasta

