

Por Emanuel Niel.
Esta vez el llamado de Ignacio Caspe no llegó. Gustavo
Vázquez, el delegado del sector, también brilló por su ausencia. La concejal
Micaela Tomassini, disgustada porque en la última reunión de territorio solo recibió
críticas por el estado del barrio, a los que alzaron la voz aquel día, tampoco
les avisó.
Los vecinos de Villa Harding Green que día a día dedican
horas de su tiempo para mejorar el lugar donde viven, se enteraron por las
redes sociales del intendente, una vez que pasó el encuentro, que Federico
Susbielles había estado cerca de sus casas.
No hubo reclamos, no hubo pedidos, no se acercaron
proyectos. Según pudo saberse, el cónclave fue solo para escuchar, sonreír y
aplaudir. El abc de la comodidad para el político de turno.
A solo media cuadra de donde se juntaron, una boca de cloaca hacía lo que viene generando hace meses: un desborde que hace insostenible la vida en el sector. Ni siquiera eso fue comentado. No hubo tiempo al parecer. Sí, para la foto. Para eso fue el intendente, y la consiguió.
