

La temporada turística en Florianópolis presenta un escenario de riesgo sanitario. El último informe del Instituto de Medio Ambiente de Santa Catarina (IMA), estado donde se encuentra la ciudad costera confirmó que más de un tercio de los puntos monitoreados en las playas de la región presentan condiciones no aptas para el baño, con focos de contaminación por la bacteria Escherichia coli en zonas de alta concurrencia turística.
Las autoridades insisten en la importancia de que los visitantes consulten el estado actualizado del agua antes de ingresar al mar, en especial tras lluvias intensas y cerca de desembocaduras de ríos o canales. Esto se debe a que la exposición a este patógeno a través de la ingesta accidental de agua contaminada puede tener efectos negativos severos para la salud.
El Informe de Balneabilidad Nº10–Temporada 2025/2026, elaborado por el IMA, detalló que de los 260 puntos monitoreados en las playas de Santa Catarina, un 34,23% resultó no apto para el baño, lo que representa 89 sectores con niveles de Escherichia coli superiores a los permitidos por la Resolución CONAMA nº 274/2000.
Florianópolis, epicentro del turismo en la región sur de Brasil, refleja la tendencia: 29 puntos de muestreo en la ciudad fueron clasificados como “impropios”, mientras que 59 resultaron aptos.
En Jurerê y Praia Mole, todos los puntos analizados durante la semana del 13 de enero fueron clasificados como aptos para el baño, según los parámetros microbiológicos exigidos por la legislación ambiental. En contraste, en Joaquina, el punto monitoreado frente al puesto de salvavidas arrojó valores que determinan la condición de no apto, lo que obliga a desaconsejar el ingreso al agua en ese sector.
En Praia da Daniela, la mayor parte de los tramos monitoreados mantiene una calidad de agua adecuada, mientras que en Canasvieiras solo un punto, frente a la Rua Acary Margarida, resultó no apto, y el resto de los sectores presenta condiciones seguras para los bañistas. Por su parte, en Ingleses, la calidad del agua depende de la cercanía con el río Capivari y las descargas pluviales, lo que explica la clasificación de algunos tramos como impropios y de otros como propios.
