

La energía con la que se inicia la mañana influye de manera
directa en la productividad, la concentración y el bienestar general. Dan
Lawrence, entrenador de alto rendimiento, y fundador de la empresa Perform365
sostiene que los hábitos que se adoptan antes de que comience la jornada
laboral o académica determinan en gran medida cómo se desarrollará el resto del
día.
El especialista considera que aplazar el ejercicio físico
para la tarde suele reducir la probabilidad de cumplir con ese objetivo, debido
a las distracciones laborales y personales que surgen a lo largo de la jornada.
Por eso insistió en comenzar el día con movimiento.
El segundo hábito sugerido por Lawrence es pasar al menos
cinco minutos al aire libre poco después de levantarse. Según explicó a The
Independent, “esto regula el ritmo circadiano, lo que puede mejorar la calidad
del sueño”.
El tercer punto se centra en la importancia de reponer
líquidos tras las horas de descanso. Lawrence recomienda ingerir entre 500 y
750 mililitros de agua en los primeros 30 minutos después de despertar. Para
personas con actividad física elevada, sugiere añadir electrolitos como sodio,
potasio, magnesio y calcio.