

El estrés oxidativo es el resultado del desequilibrio entre
la producción de radicales libres y la capacidad del organismo para
neutralizarlos. Este fenómeno favorece la inflamación crónica y aumenta el
riesgo de padecer enfermedades a largo plazo.
Incluir frutas ricas en antioxidantes en la alimentación
diaria constituye una estrategia eficaz para proteger la salud y reducir la
inflamación, aseguran los expertos. Los antioxidantes, presentes principalmente
en alimentos vegetales, neutralizan el daño celular provocado por los radicales
libres y, si se consumen de forma regular, pueden contribuir a la prevención de
diversas afecciones crónicas, destacan desde Eatingwell.
Los arándanos sobresalen por su elevado contenido de
antocianinas, flavonoides y ácidos fenólicos. La piel azul de los arándanos
alberga antocianinas, responsables de su color y acción antiinflamatoria.
Las moras se caracterizan por su riqueza en vitaminas A y C,
carotenoides, esteroles y terpenoides. Las antocianinas y terpenoides
contribuyen a inhibir la liberación de moléculas proinflamatorias.
Por su parte las cerezas aportan polifenoles, melatonina,
carotenoides y vitaminas C y E. La evidencia científica muestra que el consumo
de cerezas ejerce un efecto antiinflamatorio leve, más relevante en la
prevención.