

BHInfo indagó en los caminos municipales para entender cómo
es el proceso para tener en la esquina de tu casa un elemento clave en la
seguridad vial.
Cuántas veces en el barrio o en la propia cuadra donde vive
usted querido lector, ha escuchado la frase, “Acá hace falta un semáforo”. Pues
bien, ya sea por tráfico o accidentes recurrentes, el latiguillo aparece pero
su manera de capitalizarlo no es clara.
Por este motivo es que en BHInfo nos arremangamos y pusimos
burocracia a la obra, para saber cuáles son los pasos que hay que dar, hasta
obtener el estoico controlador amarillo.
Lo primero que hay que saber es que existen dos caminos para
el vecino. El primero es a través de una nota al Concejo Deliberante
solicitándolo. Ahí lo analiza la comisión de tránsito, y se manda siempre
informe al ejecutivo, porque el que determina si se puede o no se puede colocar
un semáforo, o qué medida de prevención se puede tomar es el ejecutivo;
ingeniería de tránsito.
Una vez que vuelve con el informe del ejecutivo, ahí, si es
viable, se sanciona para que el ejecutivo lo haga. Si no, muchas veces
ingeniería de tránsito recomienda alguna otra cuestión, como un reductor de
velocidad.
El otro camino es hacer el pedido directamente al municipio
a través de la Mesa de Entrada, siendo dirigida a la Dirección de Tránsito. El
camino que hace es inverso; va a la Dirección de Tránsito, y en caso que la
dirección lo determine, ellos o lo mandan a aprobar al Concejo o, si tienen
facultad, lo hacen ellos directamente.
Ahora, ¿Qué se toma en consideración para poner o no un
semáforo? Allí el abanico es amplio. Puede venir por un tema de seguridad vial,
por una sumatoria de accidentes en esa esquina, o porque por circunstancias
diversas ese tramo de la arteria comenzó a acumular mucho tráfico.
Si bien no hay un tiempo determinado desde que se hace la
presentación en cualquiera de los dos caminos hasta tener respuesta, lo cierto
es que en el caso del Concejo, se genera un número de expediente, con el cual
los vecinos pueden realizar el seguimiento del trámite.
Con toda esta información, ahora, cuando escuche a alguien
decir “Acá hace falta un semáforo”, puede responderle con seguridad: Vamos a
hacer una nota que yo sé el paso a paso para pedirlo.