

Cada 21 de
julio, el Día Mundial del Perro invita a celebrar el vínculo entre las personas
y sus mascotas. Pero también propone reflexionar sobre un aspecto
fundamental de su desarrollo: la socialización. Especialistas sostienen que ayudar a los perros a relacionarse con
otros animales, personas y entornos contribuye a que vivan con mayor seguridad,
confianza y bienestar.
La fecha
llega en un contexto en el que crece el reconocimiento de los beneficios que
los perros aportan a la vida cotidiana. Según el estudio de tenencia de
mascotas realizado por Mars sobre más de 20.000 tutores en 20 países, más de un tercio de los encuestados
considera a su mascota como lo más importante de su vida. Entre la
Generación Z, ese porcentaje alcanza el 45%. En el caso de los perros, los beneficios emocionales más mencionados
fueron el amor incondicional (50%) y la sensación de plenitud familiar (49%).
Diversas investigaciones del Waltham Petcare Science
Institute indican que interactuar con
perros ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés.
Además, favorece rutinas más activas a
través de los paseos y el juego, y contribuye a disminuir la sensación de
soledad, especialmente entre los adultos mayores.
Otros datos refuerzan esa tendencia. Uno de cada cuatro tutores aseguró haber
adoptado una mascota para mejorar su salud mental. También se observó que
los adultos mayores con mascotas tienen un 36% menos de probabilidades de
sentirse solos. A su vez, un estudio
citado en el informe señala que el 94% de los pacientes cardíacos que convivían
con una mascota sobrevivió a un ataque cardíaco, frente al 72% de quienes
no tenían animales de compañía.

En Argentina, donde
viven alrededor de 16 millones de perros y más de 32 millones de mascotas,
siete de cada 10 tutores consideran a sus animales un integrante más de la
familia. Los especialistas remarcan que socializar a un perro va mucho más
allá de presentarlo a otros animales. Implica
acompañarlo a conocer nuevos espacios, interactuar con diferentes personas y
atravesar experiencias que le permitan comprender que el entorno puede ser
seguro.
Las
investigaciones también demostraron que los perros aprenden observando tanto a
otros perros como a las personas. Además, son capaces de interpretar
señales emocionales humanas para enfrentar situaciones nuevas. Un aspecto destacado es que esta capacidad
de aprendizaje no se limita a la etapa de cachorro. Los estudios indican
que continúa durante toda la vida, por
lo que siempre es posible incorporar experiencias positivas que favorezcan su
adaptación y confianza.
La veterinaria María Noel Travetto, directora
técnica de Mars South Latam, recomienda
avanzar de manera gradual al presentar nuevos lugares, personas o perros,
respetando siempre el ritmo de cada animal. También aconseja reforzar las
experiencias positivas con premios adecuados, palabras de reconocimiento y
caricias. Entre otras sugerencias, destaca
favorecer encuentros tranquilos entre perros, permitir que se conozcan a través
del olfato antes del juego e involucrar a niños y niñas bajo supervisión.
Los paseos, los juegos de búsqueda y los momentos dedicados a explorar y olfatear completan una rutina que estimula tanto el cuerpo como la mente. En definitiva, una forma de devolverles parte de todo lo que aportan cada día a millones de hogares.
