

Hoy en día
parece una locura imaginar a Lionel Messi con otra camiseta que no sea la
celeste y blanca. Sin embargo, hace 22 años la historia pudo haber tomado
un rumbo drásticamente diferente. El
cuerpo técnico de las juveniles argentinas tuvo que activar un operativo
contrarreloj para rescatar a una joya que el fútbol español intentaba
nacionalizar a toda costa.
La historia comenzó a tejerse en 2003. El seleccionado Sub 17 comandado por Hugo
Tocalli venía de coronarse en el Sudamericano y se preparaba para viajar al
Mundial de Finlandia. Apenas una semana antes de partir, Claudio Vivas se acercó
a Tocalli con un video: “Tomá, me dieron
este video de un chico de Rosario que está en España. Fíjate si te gusta”.
Al reproducir la cinta, bastaron solo cuatro jugadas para que Tocalli notara que estaba ante un futbolista totalmente distinto. Conducción a velocidad extrema, la pelota pegada al pie y una facilidad asombrosa para dejar rivales en el camino. Pese al deslumbramiento, el tiempo apretaba y el plantel para el Mundial ya estaba cerrado.
El destino volvió a dar una señal durante la Copa del Mundo en Finlandia. Tras caer en semifinales, el cuerpo técnico argentino coincidió en el hotel con la delegación de España. Fue allí cuando el cocinero español, un viejo conocido del ambiente, le advirtió a Tocalli del talento argentino que estaba en España.
En el mientras tanto, la Real Federación Española de Fútbol estaba haciendo todo lo posible
para convencerlo, pero “La Pulga” tenía claro que quería vestir los colores
celeste y blanco. De regreso en Buenos Aires, comenzó el operativo blindaje
en Argentina, pero el rastro del jugador
era escaso en una época donde las comunicaciones no eran tan inmediatas como
hoy. El cuerpo técnico ni siquiera tenía un número de contacto.
Uno de los
colaboradores se trasladó hasta un locutorio en Monte Grande. Agarró la
guía telefónica de Rosario, arrancó las
hojas donde figuraba el apellido “Messi” y se las guardó en el bolsillo.
Desde una cabina, empezó a llamar uno por uno a todos los abonados con ese
apellido hasta que finalmente atendió la abuela de Lionel, quien le facilitó el número telefónico de España.

Al comunicarse con Jorge Messi, el padre del astro,
el alivio fue mutuo: “Al fin que me
llaman. Mi hijo se muere por jugar en la Selección Argentina y no lo llamaba
nadie”. El histórico dirigente Julio
Grondona se comunicó directamente con el presidente del FC Barcelona para
destrabar la situación y armar un partido amistoso con el único fin de “blindar”
formalmente al jugador. El escenario fue la cancha de Argentinos Juniors un
29 de junio de 2004.
El rosarino
saltó al campo con el dorsal N° 17, anotó el 7-0 y asistió a Pablo Vitti y a
Federico Almerares en otras dos conquistas. El arquero argentino fue el ex
Olimpo Nereo Champagne. Poco tiempo después hizo su estreno en la Mayor,
dirigida por José Pekerman, en un debut
para el olvido ante Hungría porque fue expulsado a los 45 segundos. Aquel
equipo también era integrado por Lionel Scaloni.
Hoy, más de 22 años después de aquel primer encuentro, “La Pulga” afrontará su tercera final del mundo con la Selección Argentina. Ya suma cuatro títulos en la Mayor (Copa América 2021 y 2024, Finalissima 2022 y Mundial 2022) y un Mundial Sub-20 (2005) y los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. ¿Agregará una estrella a su historial?
