

Quienes viven
con perros saben que cuando se sientan a comer, sus mascotas esperan al lado
por un pequeño bocado. Aunque muchos consideran esto como un signo de que
tienen hambre, un experto en
comportamiento animal derribó este mito.
Esta actitud
en realidad tiene un significado más profundo y se remonta a miles de años
atrás. De acuerdo con Juan Manuel
Liquindoli, este comportamiento se remonta a dos principios: memoria evolutiva y conexión emocional.
“Cuando se te
sienta al lado con ojos de desamparado está activando la conducta evolutiva más
exitosa de su especie, que en biología se conoce como comensalismo social”,
explicó el experto. Según comentó, hace
más de 15 mil años, los lobos se acercaban a las fogatas humanas para comer las
sobras, beneficiándose de la comida de las personas.

“Pedir y
rondar mientras comemos tiene raíces profundas en su historia evolutiva, pero no
nos confundamos: para un perro, comer no es como ir a cargar nafta”,
sentenció. De acuerdo con Juan Manuel, se trata de un comportamiento social: “Los cánidos, como otros mamíferos, comen
juntos para fortalecer la seguridad y el sentido de pertenencia”.
Según explica el experto en comportamiento animal, para los perros comer o compartir el
recurso sin pelear es la máxima demostración de confianza mutua. “Cuando te
pide un pedacito y se lo das, para su percepción no es comida gratis, sino la confirmación de que pertenecen al
mismo grupo”, señaló.
Para estos casos, Juan Manuel sostiene que no hace falta retarlos, sino invitarlo a compartir el momento ofreciéndole su comida o un snack saludable para que pueda masticarlo. “No siempre están pidiendo comida, puede ser que estén queriendo participar de un ritual que es importante para el grupo”, concluyó.
