

Muchos dueños creen que las almohadillas de los
perros los protegen por completo del frío, pero
los expertos en comportamiento animal aseguran que las bajas temperaturas
extremas también pueden afectar sus patitas. Cuando el suelo está muy frío,
con escarcha o congelado, las almohadillas pueden lastimarse y causar molestias
durante los paseos.
La
clave está en aprender a reconocer las señales que indican que el perro siente
frío y tomar algunas precauciones para proteger sus patas durante el invierno. Los especialistas en comportamiento animal
explican que, aunque las almohadillas
son resistentes y cuentan con un sistema de circulación que ayuda a conservar
el calor, el frío extremo puede provocar dolor e incomodidad. En la
práctica, esto puede observarse cuando el perro:
- Empieza a levantar una pata y luego la otra
mientras camina;
- Evita apoyar completamente alguna de sus
patas;
- Se lame o muerde las almohadillas para
aliviar la molestia;
- Se rehúsa a seguir caminando durante el paseo.

Por eso, los expertos recomiendan prestar atención a estas conductas y no obligar al animal a continuar si muestra señales de incomodidad. A su vez, no todos los perros reaccionan igual a las bajas temperaturas. Hay varios factores que influyen en la sensibilidad de sus almohadillas:
- Raza: algunas están mejor adaptadas al frío
que otras.
- Temperatura del suelo: la escarcha o el piso
congelado aumentan el riesgo de lesiones.
- Tiempo de exposición: los paseos prolongados
favorecen la pérdida de calor.
- Edad y estado de salud: cachorros, perros
mayores o con enfermedades pueden ser más sensibles.
Esto
explica por qué algunos perros caminan sin inconvenientes en invierno, mientras
que otros muestran molestias apenas pisan un suelo muy frío. En ese sentido, uno de los puntos que más
destacan los especialistas es que muchas
personas subestiman el efecto que puede tener el frío sobre las almohadillas.
Aunque los perros están preparados para caminar
descalzos, cuando el suelo está extremadamente
frío pueden sufrir pequeñas lesiones o irritaciones. Por eso, recomiendan
evitar los paseos en los horarios de temperaturas más bajas y revisar las patas
al regresar a casa. Para proteger las
almohadillas durante los meses más fríos, los expertos aconsejan:
- Elegir horarios del día en los que la
temperatura sea más agradable
- Evitar caminar sobre superficies con escarcha
o muy congeladas
- Revisar las almohadillas después de cada
paseo
- Aplicar pomadas específicas o productos
naturales como aloe vera, rosa mosqueta o miel para ayudar a hidratar y aliviar
la piel, siempre que sean seguros para mascotas y bajo recomendación
veterinaria.
Con estos cuidados, el perro podrá disfrutar de sus paseos con mayor comodidad y reducir el riesgo de sufrir molestias o lesiones en las patas durante el invierno.

