

El debut de la Selección Argentina en el Mundial
2026 no fue un partido más para los miles de argentinos que llenaron el estadio
en Kansas City. Detrás de la marea
celeste y blanca, que hace una semana festejó el triunfo 3-0 ante Argelia, se
esconden historias donde el fútbol es mucho más que un deporte: es una promesa
que se cumple a cualquier precio.
Ese es el
caso de Luis Romero, un hombre de 56 años oriundo de Bahía Blanca que
llegó al GEHA Field at Arrowhead Stadium
después de renunciar a su trabajo, gastar todos sus ahorros y dormir unos días
en el estacionamiento de un supermercado.
La historia
empieza en diciembre, cuando Luis y su amigo Dani compraron los pasajes
cuando vieron una oferta que no podían dejar pasar. No fue un impulso: era
la concreción de un sueño construido de a poco y de a dos. “Era para
cumplir una promesa que hicimos con un amigo de venir a ver el Mundial antes de
morir”, le contó Luis a TN, con la
tranquilidad del que ya lo tiene en claro. “No me importó nada”, agregó.

La logística
fue minuciosa. Desde diciembre armaron el itinerario: pasajes primero, luego
el auto alquilado, después los alojamientos, a medida que el sorteo iba
definiendo el grupo y las sedes de Argentina. Volaron a Miami, pasaron por
Orlando y finalmente se dirigieron a Kansas City para los cuatro días que
duró su estadía mundialista.
El problema
apareció cuando llegó el momento de avisar en el trabajo. Luis manejaba un
camión con hidrogrúa, un puesto que dependía exclusivamente de él. Cuando
comunicó que viajaba al Mundial, la respuesta fue clara: si se iba, tenía que
renunciar. Y renunció. “Tenía un lindo sueldito, pero bueno”, resumió
con una sonrisa, como si la ecuación fuera obvia. Para él, lo era.
No hubo dudas
ni lamentos. El viaje significaba vaciar los ahorros y quedar sin trabajo,
pero la promesa valía más que cualquier cuenta bancaria. “Vamos a gastar
todos los ahorros que teníamos, así que es arrancar de cero”, reconoció.
Para el viaje tenía todo calculado… hasta que dejó
de tenerlo. Un error en los días de
alojamiento los dejó sin techo un par de noches. La solución fue creativa y,
en retrospectiva, forma parte del anecdotario glorioso del viaje. “Hicimos
mal los cálculos y tuvimos que dormir un par de días en un supermercado, en el
estacionamiento”, contó entre risas. “Íbamos, comprábamos algo para comer,
algo para tomar, y nos quedamos a dormir” en la camioneta alquilada, junto a su
amigo. Sin hotel, sin queja. Con Messi en el horizonte, cualquier cosa
parecía menor.

El 16 de
junio, Luis estuvo en las tribunas del Arrowhead Stadium para ver a
Argentina golear 3-
Según pudo
averiguar BHInfo, en el ambiente
del fútbol bahiense Luis es conocido como “Toni”, su padre fue un importante
dirigente del Club Libertad (en el Mundial, Romero lleva la camiseta
milrayita puesta) y durante mucho tiempo se desempeñó como Consejero del Fútbol
Menor e Infantil de la Liga del Sur. Actualmente, se desempeña como
Consejero del Fútbol Femenino de la entidad.
Para Luis, que fue hasta allá con todo lo que
tenía, no pudo haber sido de otra manera. Pero, a la vuelta, el panorama es sencillo de describir: sin trabajo y
sin ahorros. No obstante, Luis no lo dice con angustia, sino con la calma
del que ya tomó su decisión y la bancó hasta el final.
“A la vuelta voy a descansar un par de días y voy a salir a buscar trabajo”, explicó. Tiene varios oficios -es soldador, trabaja en la industria de la construcción- y confía en que algo va a encontrar. Con humor, al final de la charla se presentó ante la cámara con una propuesta: “Mi nombre es Luis Romero, tengo 56 años, y si alguien necesita un trabajador, que me llame”. Cerró con una sonrisa. La de alguien que cumplió su promesa.
