

El test consiste en un cuestionario
que los dueños completan para evaluar el comportamiento de sus mascotas. La
herramienta detecta patrones que podrían indicar hiperactividad, impulsividad o
falta de concentración, comportamientos que antes resultaban difíciles de
diagnosticar en perros.
Los investigadores destacan que este test no es definitivo para diagnosticar TDAH
en perros, pero es un primer paso para identificar animales que podrían beneficiarse
de intervenciones. La prueba requiere validación adicional antes de su uso
generalizado.
Factores como la raza, la edad y el sexo influyen en la
aparición de estos síntomas. Razas como pastores
alemanes, border collies y terriers muestran mayor inquietud si no reciben
suficiente estimulación. Además, el tiempo que los perros pasan solos y la
falta de actividad diaria aumentan el riesgo de desarrollar estos
comportamientos.
Los profesionales recomiendan exponer a las mascotas a ejercicios y atención diaria para aliviar los síntomas. En algunos casos, puede ser necesario un entrenamiento adicional para corregir estos comportamientos. La Dra. Nóra Bunford, psicóloga clínica de la universidad, subrayó que, al igual que en humanos, la presencia de síntomas no basta para confirmar un diagnóstico. El deterioro funcional en la vida cotidiana del perro es un factor clave para considerar una intervención.
